Hoy voy a contar la verdadera historia sobre las brujas de Zugarramurdi y no un cuento sobre brujas.

Como ya sabéis muchos de vosotros el pasado domingo hice una salida de 424 km, el destino es el viaje, el objetivo las Cuevas de Zugarramurdi.

Esta salida no estaba prevista para subir y dado las dificultades para publicar imágenes y vídeos… aprovecho para redactar la historia de esta maravillosa cueva con información sustraída de ese bonito lugar y archivos de historias de España.

También tengo pensado dejar aquí reflejados bonitos lugares de esta maravillosa tierra (Navarra)  de la cual me considero hijo adoptivo.

Cerca del casco urbano de Zugarramurdi en el viejo camino que discurre hacia el oeste para unir el mencionado pueblo con la vecina localidad de Sara, se encuentra la Cueva de las Brujas.

La Regata del Infierno creó la principal cavidad de este complejo kárstico superficial, aun hoy este riachuelo prosigue con su trabajada labor de erosión, creando un espectacular hueco de 120 metros de largo por unos 10 o 12 metros de ancho.

En la parte superior de este gran hueco se encuentran dos galerías más orientadas hacia el mismo sentido que la cavidad principal.

En estos parajes se han detectado algunos restos arqueológicos del periodo Magdaleniense así como algunos restos de cerámica prehistórica.

Sin duda la esencia que rodea este pueblo es la mencionada cueva, como todo en esta vida tiene una historia y la esencia de esta bonita cueva recae por haber sido la Cueva de las Brujas.

La cueva de las brujas de Zurragamurdi.

Cueva Zurragamurdi

¿Quiénes fueron estas brujas?

Acerca del origen de la palabra Sorgin (brujo o bruja en euskera) llamados así sus lugareños, nos encontramos dos versiones: Sorgin: (sortze: nacer o crear, egin: hacer) sería algo así: “la que hace nacer”. Otros prefieren zorte: suerte, egin: adivinador/a del futuro, clarividente, oráculo.

¿Porque cuento esto si no estamos en clase de idiomas? Y menos mal porque con mi eje extremeño el euskera como… os cuento esto porque al igual que la Regata del infierno ha desgastado esa tremenda roca, con su uso y el paso del tiempo ha ocurrido lo mismo con el significado de la palabra sorgin.

Resumiendo el cuento, al final todo lo que ha llegado es una leyenda de brujas y no su verdad intrínseca; historias de brujas y no La Historia.

A comienzos del siglo XVII el modo de vida de Zugarramurdi como la gran mayoría estaba ligado a la tierra, una diferencia del modo de vida de estas gentes con el resto era que estaba ligado a la sabiduría, las costumbres y el mundo mágico pagano.

Aquellas personas llamadas ¨sorgin¨ eran las que poseían un profundo conocimiento sobre la naturaleza, plantas medicinales, con algunos hombres pero su gran mayoría eran mujeres y nadie mejor que ellas para tener un profundo conocimiento sobre fertilidad, reproducción, partos y medios anticonceptivos de la ÉPOCA, ¿eh? (el látex todavía…).

El lugar escogido para sus fiestas, rituales sagrados o ceremonias no era otro que esta impresionante cueva que representaba para ellas las entrañas de la todo poderosa Madre Tierra.

La cueva de las brujas de Zurragamurdi.

Cuevas de Zugarramurdi

La tierra era la señora de la mitología y  dueña de la vida de aquellas gentes, sin embargo el dueño y señor de la tierra era Fray León de Aranibar, abad del monasterio de Urdax, (Urdax localidad vecina).

Los campesinos eran sus inquilinos y arrendatarios, a él tenían que pagar sus rentas.

Estas gentes que vivían tan apegados a su maravillosa tierra la iglesia por medio de Isabel la católica les obligó a mirar al cielo…

El abad de Urdax confidente de la Inquisición denunció que en Zugarramurdi había brujas, en su búsqueda enviaron a Valle Alvarado, ¨un gran representante del santo oficio¨ desde Logroño desplazado hasta la misma localidad.

La Inquisición no veía con buenos ojos (me gustaría saber que veían) aquella sociedad de costumbres, creencias y sabiduría eran diferentes… para colmo de la citada institución hablaban otra lengua.

Esa misma incomprensión y esas ansias de dominación convirtieron aquellos rituales y fiestas en Akelarres, conjurados cánticos, palabras en sortilegios y las creencias paganas en magia negra.

El poder propagó el miedo y el miedo la sospecha, la sospecha el silencio y ese mismo silencio acrecentó el poder del ya poderoso y las personas de aura oscura comenzaron a ser señalados.

En aquellos míseros tiempos reinando el hambre, epidemias y sequías, esta atmósfera intimidatoria era el terreno más fértil para la siembra del peor de los rumores.

Cualquiera podía ser sospechoso, cualquiera podía ser bruj@, cualquiera podía ser… los lugareños se espiaban entre ellos y muchos de ellos acabaron denunciando a sus propios vecinos.

La inquisición apresó a 300 personas en Zugarramurdi, jóvenes y ancianas, hombres y mujeres. De todos ellos 40 fueron enviados a Logroño para ser juzgados en el proceso de Logroño de 1610. Entre otros delitos, se les acusaba principalmente por la negación del cristianismo, práctica de orgías sexuales, adoración al diablo y de crear pociones e incluso tormentas en el mar.

Lo más terrorífico de esta historia es que 11 de estos acusados fueron quemados en vida, con la imagen de los otros 5 en efigie (aquejados por diversas enfermedades contraídas en prisión, o eso alegaron).

Dieciocho de ellos aceptaron todos los cargos imputados reconociendo todo y quedaron absueltos, el resto sufrieron penas de cárcel y despropiación de sus bienes.

No solo Zugarramurdi sufrió una cacería de brujas, se fue extendiendo dando paso a una cruzada avanzando por Europa con el objetivo de asentar la hegemonía de un conocimiento y una religión.

Cruzadas cristianas.

Cruzadas cristianas.

Desde la esencia de la palabra sorgin, pasando por encima de las espinas de la historia oficial y por debajo de todas las escobas voladoras de cuentos infantiles, este relato hace referencia a la cruel persecución sufrida por los habitantes de Zugarramurdi y me ha parecido genial implantarla para aquellos que visitando o no, tengáis conocimiento de La Historia y no de historias de brujas.

Si es cierto que las brujas reunidas en la cueva le han dado fama al pueblo de Zugarramurdi, tanto que hace unos años prohibieron la celebración de Akelarres la noche de San Juan debido a una gran masificación, visitando la cueva comienzas un recorrido hacia el pasado.

A 200 metros de la cueva se encuentra el Museo de las Brujas que abrió sus puertas en el 2007. En él te hablan de historias de brujas, mitología, costumbre y rituales a través de audiovisuales, escenografías y pantallas táctiles.

La información y datos han sido sacados de panfletos informativos proporcionados en la misma oficina de la cueva por una trabajadora muy simpática y amable (también hizo de guarda cascos) ahora voy a contaros La Historia basándonos en datos reflejados en archivos y cartas del Proceso de Zugarramurdi también conocido como El Auto de Fe de Logroño archivado en el convento de San Plácido (Madrid).

Todo comienza en el año 1608 cuando el Tribunal del Santo Oficio llama a declarar a una joven llamada María Chipia, por presunta relación con un proceso abierto en la ciudad de Ciboure (Francia) de características similares.

La joven María reconoció en su testimonio ante el tribunal haber tenido sueños con diferentes hombres, todos ellos vecinos del pueblo en el trascurso de varios akelarres celebrados en “las entrañas de la Madre Tierra” en el pueblo de Zugarramurdi.

Indagando la investigación encontraron a más mujeres con nombre y apellidos con los mismos sueños que María, algunos nombres que aparecen en esos archivos son la misma María Chipia, Estevania de Teclea, María de Zozoya o Graciana de Barrenechea.

La pena impuesta en se tipo de “delitos” en la época era impartida por el párroco del pueblo y el mayor de sus castigos era una petición publica solicitando el perdón acusados de herejía por haber tenido tan infames sueños.

Aquí es donde entra en juego “el amigo” Fray León de Aranibar el citado abad del Monasterio de Urdax un pueblo vecino, él fue principal artífice de toda injusticia haciendo oficial su denuncia y provocando posteriormente la investigación por parte de La Inquisición.

Tres de los licenciados personajes pertenecientes a tan ridícula institución entran a formar parte de tan desgarradora historia son Juan del Valle Alvarado, Alonso Becerra y Alonso Salazar y Frías.

Ilustración de un jJuez acusando a una joven de ser bruja

Ilustración de un juez acusando a una joven de ser bruja.

Este último debe ser destacado por intentar impartir entre sus colegas y compañeros la razón y lógica judicial, por este motivo fue llamado por Gustav Henningsen como el abogado de las brujas.

Con sus desplazamientos al pueblo navarro impartieron el miedo colectivo en la sociedad provocando que odios o antiguas trifulcas entre los vecinos salieran a la palestra reflejados en denuncias cruzadas de unos y otros.

El archivo histórico nacional refleja 2 papeles, cartas etc. sobre brujas y en él se pueden leer con claridad unas conclusiones de Zalazar en este caso, “No hubo brujas ni embrujados en el lugar hasta que se comenzó a tratar y escribir de ellos”

Gracias a él la inquisición reconoció sus errores en el proceso con el llamado “Edicto del Silencio”, 400 años después podemos llamarlo profeta al realizar tan sorprendentes y osadas declaraciones dados los tiempos que corrían.

Las cifras de estos archivos son escalofriantes desde el comienzo de la investigación desde 1608 con la declaración de María Chipia hasta la celebración del juicio celebrado los días 7 y 8 de Noviembre del 1610 el año del Gran Auto de fe dejaron los siguientes resultados.

Aproximadamente unas 5000 personas fueron sospechosas de las cuales 1500 tuvieron que comparecer y presentarse a declarar ante el tribunal y de toda esta gente sacaron 300 acusaciones en firme de las cuales, 53 de ellas acusados como muy peligrosos y posteriormente encerrados en la prisión de Logroño.

De los 53 acusados había 31 que eran de Navarra, vecinos de la zona de Zugarramurdi y Urdax, 21 de ellos fueron acusados de delitos menores, 21 absueltos y los 11 restantes (5 hombres y 6 mujeres) condenados a la hoguera de los cuales 5 perecían en el momento de la ejecución.