Si hay alguien que aún no conoce esta historia vamos a viajar hasta un lugar muy inusual de la India, situado en el distrito de Pali, a 20 km de Pali (ciudad) y 50 km de Jodhpur.

Nuestro protagonista se llama OM Singh Rathore o también conocido como Bullet Banna (un borracho local) hijo del líder de su aldea que bebía solamente de noche curiosamente porque disponía del don de curar enfermedades a la gente cuando se encontraba en estado de embriaguez.

Era un ferviente adorador de Shiva (considerado en el shivaísmo como el Dios supremo) y uno de los dioses de Trimurti (tres formas) en el Trimurti Shiva representa el Dios destructor y es acompañado por Brahma (Dios creador) y Visnú (Dios preservador).

Ofreciendo una idea de la religión hindú cuenta la leyenda en 1988 Bullet Banna en uno de sus muchos desplazamientos con su Royal Enfield Bullet de 350 cc desde la ciudad de Bangdi a una pequeña aldea llamada Chotila, sufrió un trágico y mortal accidente muriendo en el acto al salir de la carretera y chocar contra un árbol.

Por la mañana alertados por los vecinos la policía se dirigió hacia el lugar del accidente incautando la motocicleta y trasladándola hacia las dependencias policiales.

Al día siguiente la policía no salía del asombro denunciando que la Royal Enfield Bullet había desaparecido de las mismas dependencias policiales, quedaron perplejos en el preciso instante que recibieron varias llamadas de vecinos avisando que la motocicleta había aparecido nuevamente en el lugar del siniestro.

La policía volvió al lugar del siniestro incautando la moto y repitiendo la historia, con ella a las dependencias policiales. En la comisaria el jefe de policía dio tres órdenes muy estrictas a sus hombres:

  • Vaciar por completo el tanque del combustible no dejando ni una sola gota.
  • Sacar todo el aire de sus ruedas.
  • Y por último encadenarla.

Después de cumplir esas tres órdenes cerraron la puerta y precintaron la habitación bajo vigilancia pero… curiosamente este fenómeno tan extraño se repetía una y otra vez.

El pueblo comenzó a ver este suceso como un milagro y muy pronto empezaron hacer ofrendas a la motocicleta. En reconocimiento se construyó un santuario en honor a OM Banna en el mismo lugar donde se encuentra la motocicleta, conocido también como el “Templo de la motocicleta” entre comillas porque una motocicleta a la que consideran el Templo…

El templo esta creado en el árbol adornado con ofrendas como pulseras, bufandas y cuerdas de colores y estos últimos 20 años ha sido un tal Poonam Giri el encargado de mantener el santuario.

Una de las muchas diferencias con los demás Templos de la zona, no existe ningún ídolo en su interior al que adorar, (aparte de la moto) pero como en el resto sí hay que ofrendar (botellas de licor a ser posible) suena un poco raro, ¿verdad?

Hoy en día este Santuario es un importante punto turístico en el que se congregan autobuses de turistas, taxistas y conductores llegados desde cualquier parte del planeta para ofrendar OM con licor, comprando souvenirs mientras cantan y danzan al compás de tambores sonando de fondo.

Dicen los devotos que haciendo una ofrenda con licor y orando una oración en su nombre espíritu de OM Banna bendice al viajero para tener un viaje seguro, y si pasas por el lugar y no la haces… imaginar.

Esta es la leyenda de esta Royal Enfield Bullet de 350, ahora cada uno saque sus propias conclusiones, yo las mías ya las he sacado hace bastante tiempo pero me las guardo para mí.