Disfruta en moto por el Valle de Tena.
Recomiendo a todos aquellos interesados en realizar una escapada de fin de semana sin destino decidido a visitarlo, así podéis saturar la cámara de bellas postales, no dudéis en visitar El Valle de Tena, en particular Sallent de Gállego.

Recomendado por una amiga, hay que decir que este pueblecito no tiene ningún desperdicio para disfrutar de su entorno con tu moto, “condenado” a desenvolverte por bonitas y estrechas carreteras rodeado de frondosa vegetación y sumergido entre elevadas montañas.

Para ubicarnos en el mapa, Sallent de Gállego es un pueblo que pertenece a la provincia de Huesca(Aragón) en el Alto Gallego, situado en el Valle de Tena muy cerca de la frontera con Francia a regazos del Embalse de Lanuza.

Para hacer noche en el camping de un pueblo antes de llegar a Sallent de Gállego (Alcarria), el Camping se llama Camping Escarra.

http://www.campingescarra.com/

Ubicado en un bonito lugar con inmejorables vistas disponiendo de todos los servicios, el restaurante es bueno y se come bastante bien (calidad/precio OK)

Atardecer en el Camping Alcarra.

Atardecer en el Camping Alcarra.

La comida fue en un restaurante /asador en Sallent de Gállego llamado Casa Marton que tanto la atención, calidad y precio todo estupendo.

Recorriendo el pueblo podéis encontrar una iglesia de origen gótico construida en el siglo XVI sobre una de origen románico. La torre ejercía antaño como cárcel de la villa, convirtiéndose en su actual campanario después de la reconstrucción .

Iglesia Gótica Sallent

Iglesia Gótica Sallent

Desde Sallent de Gállego existe un sendero por el cual se puede ir caminando hasta un paraje conocido como “El Saliente” o “Salto del Aguas-limpias”, son unas pequeñas cataratas que dieron nombre a esta misma población.

Dentro del término municipal se encuentran varias cumbres como Arriel y Balaitous, Anayet,Tres Hombres, alguna de ellas alcanza los 3000 m de altura, pero sin duda la más emblemática para Sallent no es otra que La Foratata.

La Foratata es un espectacular peñasco elevado sobre el pueblo como si de un guardián se tratara, sobre ella data una de las leyendas del anciano…

La Foratata

La Foratata

Cuenta la leyenda con seguridad que los dioses más pobres de toda la montaña eran Anayet y Arafita, su ganado era escaso y todos sus caminos y senderos se habían convertido en el mejor de los pasos para cualquier contrabandista, despojados de todos sus pinares y abetales no les quedaba nada, nada, nada…

A ellos no les importaba que los demás dioses y montañas los depreciaran e ignoraran por toda su pobreza.

Dentro de su evidente pobreza Anayet y Arafita eran de los dioses más felices de todos y conservaban un valioso tesoro deseado por todos: su preciosa hija Cubilla, la misma que el cielo hizo bendición de una inconmensurable belleza y por ella suspiraban todos los dioses pirenaicos, dando siempre calabazas a todos sus pretendientes.

Cubilla era una diosa que todos sus lazos afectivos iban destinados para los ¨cordilleros¨ ellos siempre estaban compitiendo con su blancura con increíbles heleros y glaciales, quebrando así el gran verdor de sus montañas. Sin duda lo que más amaba de todo eran sus hormigas blancas que como sus padres eran muy humildes y trabajadoras e incluso los veranos ellas eran las que blanqueaban el pico de sus montañas.

Todo era paz y tranquilidad hasta el día que un seducido Balaitus se presentó a pedir su mano, y sin dudarCubilla le rechazo igualmente, ¿como Cubilla iba acabar con Balaitus? dios de la tormenta y de los rayos pirenaicos, era un dios fuerte y muy temido por todos, violento como ningún otro y que nunca aceptaba un no por respuesta (nunca antes escuchado), todo lo contrario que Cubilla.

Un enfurecido Balaitus al no asimilar tan sincera respuesta decidió raptar a Cubilla ante la inoperante mirada de las montañas colindantes, paralizadas sin poder hacer nada presas e inmovilizadas para defender a la diosa por el terror que les infundía el dios Balaitus.

Estalló un ensordecedor trueno y en tres zancadas hizo presencia Balaitus ante Cubilla convencido en ejecutar su amenaza, nadie podía hacer nada ante Balaitus, era el Zeus de aquel olimpo pirenaico.

Perdida y horrorizada presa del pánico ante la presencia de tan enfurecido dios, Cubilla solo pudo gritar: ¡A mí las hormigas!

Dice la leyenda que millones y millones de hormigasse presentaron desde el más lejano de los rincones de aquella cordillera para así ante los ojos de Balaitus cubrir todo el cuerpo de Cubilla dejándolo horrorizado por semejante imagen dándose a la huida.

En señal de hermanamiento y agradecimiento la diosa decidió clavar en su pecho un puñal y así poder llevar siempre a todas las hormigas en su corazón.

Cuenta el anciano que subiendo al Forau de la Peña pueden escucharse con claridad los latidos del corazón de la princesa agradecida, la princesa Cubilla.